enero 29, 2010

LA ECONOMÍA HACE DAÑO,PERO NO ASUSTA A NADIE


Más inflación dicen los economistas posiblemente con mucha razón, pero, es cojo el anuncio, porque para que haya inflación debe necesariamente haber una moneda y un país que la emita.
Hoy acá y ahora si hay más inflación desaparecen la moneda y el país que la acuña, es como matar a un muerto, un delito o un pronóstico imposible.

Culturalmente convivimos en nuestro país dos generaciones de argentinos: los de la inflación y los de la convertibilidad, tablitas, Indec y falsos índices.

A los primeros la inflación no los asusta, se criaron y vivieron con y de ella, hasta que la llegada de Martinez de Hoz, la 1050 y la indexación, terminaron con la única defensa de vivir a créditos que se licuaban ¡Ah tiempos!

No se escandalice o pensó que si hay argentinos vivos nacidos allá por la década del 40 es solo por un milagro.
Los que gastaron las veredas de Florida, San Martín, Reconquista, Sarmiento y Cangallo, no eran buitres financieros era la infantería nacional defendiendo su patrimonio corriendo de una cueva a otra.

Los de la inestable estabilidad, no saben muy bien cuanto tendrán que aprender para mantener la nariz fuera del agua. Pero se aprende aún dejando jirones en la demanda.
En síntesis por veteranos o por novatos nadie se asusta ni se preocupa.

No discuto las medidas tomadas por unos u otros ni los recursos de defensa que se pusieron en práctica. Solo señalo que en una crisis los expertos con manuales de economía o políticos con el manual de los fracasados; el contrato social de Rousseau, los líbelos de Marx o los discursos (hoy best sellers) de Mussolini bajo el brazo son suicidas, viven en sus microclimas y solo conocen la realidad de su burbuja.

Así fue como académicas medidas financieras y cambiarias llevaron a la quiebra a miles de productores, descabezaron a la clase media, la especulación reemplazo al trabajo, ahorro y esfuerzo. Generó una fantástica migración interna con sus problemas de pérdida de identidad, desarraigo incultura e ignorancia.

¡ Asombroso! Sus autores y herederos intelectuales hoy apuestan a solucionar todo con las mismas recetas o una papeleta electoral que nomina a desconocidos o conocidos artistas, deportistas y delincuentes para hacer la changa.

Que si es de derecha o izquierda, progresista o retrógrado tiene tanto valor como si la comisión del Congreso lo hecha o no al presidente del Banco Central, su opinión es solo un consejo, una formalidad para que los tiranos hagan lo que se les de la gana, pero eso si, todo legal y constitucional.¡SANTO REMEDIO!

Que somos adultos no hay duda, la cuestión pasa por si somos tan imbéciles o es solo una sensación.

1 comentario:

Andrés dijo...

Un lujo su post, sin ezcusas ni justificaciones la realidad de mas de medio siglo en pocos renglones, mis felicitaciones. Quienes los vivimos podemos certificarlo.